
Entregarse a alguien es algo tan complicado, por lo menos para mí, lo es. Me cuesta abrir de par en par las puertas de mi alma, y
Desde que era pequeña, mi madre media mucho las posiciones correctas que una mujer debía tener, como sentarse y como comportarse. Mi padre era el que mandaba en casa, y ella no daba su opinión, mejor dicho, ni abría la boca, ante las cosas que ocurrían en su vida, simplemente las vivía sin objeciones. Todo era amén. Con el paso del tiempo, al tener una vida propia he tenido que despegar de mi piel cientos de etiquetas que se me fueron pegando a lo largo de mi vida, despegaba Débil, arrancaba Sola, una a una quitaba las quitaba despacio… Tonta, Insignificante, Fea, Sosa, pensamientos erróneos que no traían nada mas que lastre a mi conducta y que me condicionaban constantemente, he ido aprendiendo poco a poco sobre quien soy, y sobre quien no…, y cada día que pasa, cuando despierto y abro mis ojos, cuando siento el aire que roza mis mejillas, cuando me miro al espejo, cuando hablo con mis hijos, cuando sueño despierta, veo a una mujer que aún tiene mucho que cambiar, etiquetas que quitar, defectos reales que limar, mucho que vivir, mucho que superar…Por eso cada día es una aventura ,lo es disfrutar de las pequeñas cosas que la vida me regala, cosas simples que lo llenan todo, que hacen que brote de mis labios una sonrisa y también es una aventura arriesgarme y permitir que los demás conozcan mi lado gris , mi lado triste, ese que me hace insegura y pequeña, frágil y sensible...Poquito a poco aprendiendo…

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