
Son casi las 10 de la mañana. Mi madre tiene hoy un fortísimo dolor en el pecho. Lloraba desesperada los analgésicos que poco la aliviaban. !!Como duele ver sufrir a los padres!!! Entonces me he ido a su cama, he colocado mis dedos en el punto exacto donde el dolor era mas intenso y he
masajeado la zona suavemente. Al principio le dolía mas, pero poquito a poco ha empezado a relajarse. He colocado la palma de mi mano en su pecho y le he dado calor. También le he acariciado el pelo con mimo. Le he contado que cuando iba a nacer mi hijo....yo estaba desesperada por las fuertes contracciones, hasta que una enfermera me dijo que en vez de desesperarme y gritar, me concentrara en respirar y relajarme, y el dolor me dolería mucho menos. Poco a poco he notado como su
cuerpecito tenso se iba ablandando, y los
ojitos comenzaban a
cerrársele.
Me ha dicho...hija...gracias por venir...ahora me duele menos". Y por fin se ha dormido hace un rato.
Todos los dolores de esta vida son iguales. Si están compartidos se llevan mejor. Si colocamos los dedos en la herida y "masajeamos"....también conseguiremos que el dolor vaya reduciéndose. respirar, relajar...sentir el dolor, ser conscientes de su totalidad para poder empezar a extinguirlo de nuestro cuerpo. Y si alguien coloca la palma de su mano en nuestro pecho.....mejor que mejor.
Mi madre , su pecho y mis propias palabras...esta mañana me han mostrado un camino que debo empezar a seguir.
Sera mañana?...empezaré mañana.?