Hay quien es tan pobre que mide su felicidad en los metros cuadrados de una casa, de un jardín. Hay quien lo hace en los caballos de motor de un auto, en los metros de eslora de un barco o en los kilómetros que lo separan del país de los gringos
Hay quien es tan pobre que su felicidad cabe en lo que cuesta una botella de un buen reserva, o la cena en un restaurante de moda, cena para uno, una sola copa.
Otros son tan pobres que para ellos la felicidad reside en el título de una renombrada universidad, en un número determinado de masters. En la totalidad de casos ganados, en la cantidad de clientes reclutados.
Mi felicidad también tiene medida: en los te quiero mascullados por mis hijos, porque un chico adolecente ya no le dice a su mamá que la quiere. En sus abrazos espontáneos por la misma razón, en sus besos de buenas noches. Y en su risa, siempre su risa.
Mi felicidad también la calculo en la música que ellos me enseñan a escuchar, en horas al teléfono, en mariposas en un aeropuerto y lágrimas en un tren.
Mi felicidad es el abrazo de mis padres, la sonrisa de mis hermanos, las bromas con mis sobrinos. Son las felicitaciones en mi cumpleaños, las llamadas de los amigos. Horas de charla sin sentir, de risas hasta la madrugada.
Es decir lo que siento, besar a los que quiero, ver mi mar, oír mi canción, poder tocar a mi amor. Mi felicidad es una torta de chocolate, un baño caliente en invierno, un helado en cualquier epoca pero de chocolate..
Mi felicidad es la luna llena, el olor del jazmín.. . Y tú.
Tuesday, August 08, 2006
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