Echo de menos los besos.
Los adorables que me dan mis hijos.
Los más sinceros, que son los de mi madre .
Los que tengo que arrancarle a mis hermanos.
Los que no me da mi padre.
Aquellos besos húmedos que me dieron alguna vez, aunque resultaran ser de Judas.
Esos que te lanzan con la mirada a altas horas en los bares.
Los que se intuyen.
Los que nunca me darán.
Besos robados.Que valen mas que los legales
Los de “hasta pronto”
los que acompañan a un abrazo sincero de amistad.
los precedidos de sonrisas.
Los de “hola ¿qué tal?“.
Los apasionados.
Los dulces,
los que saben a café de tarde.
Besos en el cuello,
en la boca,
en la espalda,
en la nariz,
en las mejillas,
en los párpados antes de dormir,
en ese lunar inconfesable,
en las manos,
en el ombligo,
y en los pies.
Echo de menos el beso que espero…
Thursday, October 19, 2006
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